domingo, 27 de abril de 2014

Se acorta distancia entre Santos y sus rivales

FUENTE: semana.com

Faltan exactamente cuatro semanas para la primera vuelta de las elecciones presidenciales y lo que parecía un resultado cantado, hoy se ha convertido en una contienda competida. Al estancamiento en la intención de voto de Juan Manuel Santos se suma el despegue de Óscar Iván Zuluaga y un aumento de Enrique Peñalosa. (Gran Encuesta de RCN Radio, RCN Televisión, La FM y Semana)


Estos tres candidatos dibujan para la recta final un nuevo escenario electoral mucho más emocionante para una campaña que se ha caracterizado por su languidez. Para la mayoría de los colombianos la carrera presidencial de 2014 ha sido aburrida y sin debate sobre los grandes temas. Por meses la primacía del presidente-candidato no ha estado nunca en riesgo. Santos duplicaba, y hasta llegó a triplicar, a su más inmediato seguidor el uribista Óscar Iván Zuluaga. 

Tras su victoria en la consulta verde del pasado 9 de marzo, la llegada de Enrique Peñalosa al lote de aspirantes tampoco movió al mandatario de su primer lugar. A lo anterior se añadía la victoria contundente de Santos en todos los escenarios posibles de segunda vuelta por una ventaja que llegaba a los 20 puntos porcentuales. La campaña presidencial llegó a un momento de estancamiento: la reelección estaba asegurada aunque sin entusiasmo. 

Ningún candidato convencía lo suficiente para acercarse con peligro al presidente-candidato. Las tres oposiciones en el tarjetón –la uribista, la independiente y la izquierdista– crecían muy lentamente y no parecían canalizar los descontentos mayoritarios frente a la gestión del gobierno. 

La más reciente medición de La Gran Encuesta revela un panorama electoral muy diferente. Desde febrero pasado la intención de voto del presidente Santos ha registrado una tendencia a la baja. En cuestión de dos meses el apoyo electoral al primer mandatario pasó de 28 por ciento a 23 por ciento. Las alarmas en las huestes reeleccionistas deberían estar disparadas ya que, a pesar de los cambios en la imagen, la publicidad y los mensajes, los números presidenciales están estancados. 

Una dinámica completamente distinta viven hoy las aspiraciones de Óscar Iván Zuluaga y Enrique Peñalosa. Con 15 puntos y 11 puntos de intención de voto respectivamente, el uribista y el verde vienen en  alza. En el caso del exalcalde de Bogotá su intención de voto se ha duplicado entre febrero y abril y lo mantiene en la puja por un cupo a la segunda vuelta.

El candidato del Centro Democrático es el ganador de esta medición de La Gran Encuesta: pasó de 9 a 15 por ciento en un mes, subió dentro de todo tipo de votantes, en los estratos medios y bajos y entre los jóvenes. Si bien Santos mantiene la cabeza en la carrera hacia la primera vuelta del 25 de mayo, Zuluaga y Peñalosa han recortado diferencias. Hoy la ventaja está reducida a 8 puntos frente a los 20 puntos porcentuales que separaban al presidente-candidato de Zuluaga en febrero pasado. 

Para las dos coleras de la contienda, Clara López y Marta Lucía Ramírez, las tendencias también son diferentes. Mientras la aspirante del conservatismo subió solo 2 puntos, la candidata de la izquierda cayó 3 puntos. Con 6 puntos de intención de voto las perspectivas de ambas campañas de pasar a la segunda vuelta parecen cada vez más lejanas. 

El Polo Democrático vive una extraña paradoja: a pesar del permanente descontento social y pesimismo generalizado que vive el país, su opción opositora no es la favorita del electorado. El malestar ciudadano fluye con más vitalidad hacia el nuevo partido uribista y la recién nacida apuesta peñalosista que a las toldas de la única oposición oficial del país. 

La negativa del presidente Santos y de Peñalosa a asistir a debates con los demás candidatos se ha combinado con la ausencia de emoción propia de los procesos reeleccionistas. Pero la falta de confrontación ideológica entre aspirantes y la confusión entre las propuestas no ha impedido que los votantes reflejen en las encuestas una contienda más apretada y con un grado creciente de incertidumbre.  
Fuente: Semana.com    

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