sábado, 2 de diciembre de 2023

Dimensiones - El sufrimiento del apego

 Por Uriel Escobar Barrios, M.D.

La pérdida física de un ser querido provoca un gran sufrimiento. Este sentimiento se experimenta en mayor o menor medida dependiendo de la carga emocional ligada al objeto, las personas, las posesiones materiales o las relaciones que están implicadas. 

¿Por qué se produce esta experiencia? Muchos enfoques, que van desde perspectivas espirituales, hasta las filosóficas y psicológicas, han tratado de explicar este fenómeno tan común a la experiencia vital humana. Uno de los que más lo estudió y convirtió en pilar fundamental de su doctrina fue Siddharta Gautama, más conocido como el Buda (563 – 483 a.C.). Él planteaba que el apego es una de las causas principales del sufrimiento. ¿Cómo lo entendía? Como una forma de aferrarse  o de desear obsesivamente algo o a alguien, y esta ligazón excesiva a las cosas materiales, ideas o personas es lo que desemboca finalmente cuando se pierde en esta vivencia dolorosa. Precisamente, este era el profundo sufrimiento que experimentaba Ernesto cuando asistió a la sesión de psicoterapia. El psiquiatra indagó sobre la razón principal para sentirse de esta manera, y él lo expresó de la siguiente forma.

Titán, el perro que lo acompaña desde hace 14 años, y se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de su vida afectiva, desde hace días se encuentra en enfermedad terminal y padeciendo muchos dolores. El veterinario le ha dicho que no hay nada más por hacer y que él sigue vivo porque Ernesto no lo deja partir. Al preguntarle qué pensaba sobre la afirmación del profesional, contestó que efectivamente él no quería que Titán se muriera porque no toleraría tanto dolor. 

Y le añadió: “¿Usted aceptaría y dejaría partir a sus padres hacia la muerte? Sé que no, y eso mismo significa este animal para mí. Haré todo lo necesario para que siga conmigo”. Retomemos lo que plantea el Buda a este respecto: dice que el apego ata a la persona al ciclo del sufrimiento, porque las cosas y las relaciones son impermanentes y tarde o temprano desaparecerán; por este motivo debe aprender a liberarse del sufrimiento a través del desprendimiento del apego y cultivar la aceptación de la transitoriedad de las formas tangibles.

La filosofía estoica fundada en la antigua Grecia en el siglo III a.C. por Zenón de Citio (334 – 262), y que tuvo un gran auge por aportes que hicieron seguidores insignes como Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, promulgaba que el desapego era fundamental para alcanzar la serenidad interior de donde se deriva la verdadera felicidad. También promovían una actitud de aceptación y de no apego a las cosas materiales, las ideas y las relaciones, y más bien motivaban a centrar el propósito vital en lo que puede ser controlado por la persona: sus propias acciones y sus actitudes. Apegarse a algo es supeditar la propia felicidad y el bienestar personal a situaciones que escapan del dominio del sujeto, y es de esta actitud de donde en gran parte deriva el sufrimiento humano. 

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