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| Foto: Areandina |
El suicidio es ya la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 24 años en Colombia, con una tasa de 10,1 por cada 100.000 habitantes, según datos del Dane y el Ministerio de Salud.
Mundialmente, la OMS advierte que más de 720.000 personas mueren cada año por este motivo, convirtiéndola en una de las principales emergencias de salud pública del siglo XXI.Frente a este panorama, la Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira, puso en marcha Puntos de Luz, una estrategia que en solo tres años pasó de ser un piloto local a convertirse en programa institucional con presencia nacional. Hoy, además de Bogotá y Valledupar, también funciona en modalidad virtual y proyecta una red regional de apoyo emocional con respaldo de alcaldías, colegios y secretarías de salud, para que ningún joven en crisis quede sin ayuda.
“Queríamos una estrategia que llevará la ayuda hasta donde están los estudiantes, que no se quedará encerrada en una oficina. Con Puntos de Luz los jóvenes encuentran un lugar seguro y personas dispuestas a escuchar”, explica Marcela del Pilar Rodríguez Patarroyo, coordinadora de Orientación y Permanencia Estudiantil de Areandina Pereira.
Responder antes de la crisis: el origen de la estrategia
La iniciativa tomó forma en 2022, cuando el área de orientación detectó casos extremos: estudiantes que llegaban a pedir ayuda solo cuando ya tenían planeado, con detalle, cómo quitarse la vida. Era evidente la necesidad de actuar antes, de crear espacios accesibles, visibles y libres de estigmas, donde fuera fácil acercarse y hablar.
“Cuando un joven ya tiene en mente el cómo, estamos a un paso de una tragedia. Por eso pensamos en una estrategia que actuara antes y eliminará las barreras para pedir ayuda”, relata Rodríguez.
Así nacieron los Puntos de Luz: ubicados en facultades, pasillos y zonas comunes de la universidad, señalizados con un mensaje claro: “Estás en un lugar seguro”. Allí, docentes, administrativos y estudiantes voluntarios —capacitados en primeros auxilios psicológicos, escucha activa e intervención en crisis— ofrecen contención emocional inmediata y, cuando es necesario, remiten al equipo profesional para una atención especializada.
En apenas tres años, el programa ha formado a más de 133 voluntarios y ya cuenta con 26 Puntos de Luz activos en diferentes sedes. Desde 2024, la modalidad virtual permite brindar acompañamiento en tiempo real a estudiantes de todo el país, sin importar la distancia.
El respaldo institucional ha sido decisivo. La Vicerrectoría de Experiencia y la Dirección Nacional del Medio Universitario adoptaron el modelo en toda Areandina y lo destacan como un ejemplo de innovación social y bienestar estudiantil.
“Los primeros auxilios psicológicos no son exclusivos de los expertos. Todos podemos aprender a escuchar y actuar en una crisis, siempre sabiendo hasta dónde llegar y cuándo remitir al profesional”, enfatiza Rodríguez.
De Pereira al Eje Cafetero y más allá
El siguiente paso de esta iniciativa es convertirse en una red interinstitucional que trascienda las aulas universitarias. Para lograrlo, Areandina avanza en conversaciones con alcaldías, colegios y secretarías de salud, con el respaldo de la Ley 2460 de Salud Mental (2025) y del Plan Decenal de Salud Pública, que priorizan la prevención en salud mental juvenil.
La visión es simple pero contundente: cualquier estudiante o adolescente en riesgo debe tener cerca un lugar donde alguien capacitado pueda escucharlo, contenerlo y guiarlo hacia la ayuda profesional que necesita.
Los testimonios lo confirman. Bajo anonimato, varios estudiantes han compartido cómo un saludo, una conversación o una remisión a tiempo en un Punto de Luz cambió el rumbo de sus decisiones. “Un profesor me escuchó en el momento más difícil… ese día decidí no hacer lo que tenía planeado”, contó uno de ellos.
La estrategia también ha derribado barreras: ya no es necesario pasar por trámites ni pedir citas formales. Basta con acercarse a un punto visible para recibir apoyo inmediato en un ambiente seguro y humano.
“Nunca imaginamos que este proyecto creciera tan rápido. La comunidad lo adoptó, lo pidió y lo fortaleció. Hoy queremos llevarlo más allá, con alianzas externas que permitan llegar a más jóvenes fuera de la universidad”, señala Rodríguez.
Con su expansión nacional, atención virtual y alianzas en marcha, Puntos de Luz se perfila como un modelo replicable para todo el país: una iniciativa que nació en Pereira, creció en las aulas universitarias y ahora busca iluminar la salud mental de toda una región.
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