![]() |
| Foto: Gobernación de Risaralda |
Cuando una mujer recibe oportunidades, no solo transforma su vida, mueve a su familia, fortalece su comunidad y siembra futuro en las nuevas generaciones. Un logro de la Gobernación de Risaralda, a través del apoyo a la mujer.
Natalia Muñoz Ruiz no habla de victorias en términos de medallas únicamente. Para ella, ganar es resistir, insistir y seguir pedaleando, incluso cuando el camino se empina. Su historia comenzó en uno de los momentos más exigentes de su vida; en 2015, mientras competía en los Juegos Nacionales, en los que ganó una medalla de oro en estado de buena esperanza: pedaleaba con una semilla de apenas ocho semanas.
“Ese día, cuando gané la medalla, estaba cumpliendo ocho semanas de gestación”, recuerda. De ese instante nació su segundo hijo y, años después, el nombre de su proyecto de vida, el Club de Ciclismo Jeronimus, un espacio donde el deporte se convierte en herramienta de formación humana.
El nombre no fue casual. “Decidimos llamarlo Jeronimus porque nació en medio de una competencia nacional. Nuestro lema es nacimos para ganar, pero no para ganar medallas, sino para ganarle a los obstáculos y a los desafíos de la vida”, cuenta Natalia.
Ese mismo espíritu fue el que la llevó a postularse a la Escuela de Liderazgo Mujeres como Tú, una apuesta del gobernador Juan Diego Patiño Ochoa por medio de la Secretaría de Mujer, Familia y Desarrollo Social de Risaralda, orientada a fortalecer emprendimientos liderados por mujeres en el departamento.
Una mirada empresarial
Natalia sabía que necesitaba más que voluntad. “Participé porque quería visibilidad, pero también preparación. No era solo el incentivo, era todo el conocimiento: aprender sobre costos, liderazgo, manejo de emociones y cómo transmitir eso a mi equipo, a los niños y a sus familias”, explica.
Durante varios meses, la formación le permitió entender su club desde una mirada más empresarial, sin perder su esencia social. Aprendió a proyectarlo como un emprendimiento autosostenible, capaz de generar oportunidades reales para la niñez y la juventud.
Gracias a este proceso, el Club Jeronimus fue uno de los 41 emprendimientos seleccionados para recibir incentivos en diciembre, entre más de 700 mujeres que participaron en los cursos dictados en la Casa de la Mujer Empoderada, ubicada en el barrio Maraya, en Pereira.
El incentivo recibido por Natalia fortaleció directamente su labor con los niños y jóvenes; rodillos de equilibrio profesionales adaptados para la niñez y un simulador de entrenamiento que permitirá mejorar la técnica, la coordinación y la preparación individual de cada deportista. “Esto nos permite ofrecer entrenamientos más especializados y seguir creciendo como club”, afirma.
Ayudar: el sueño de Natalia
Pero el impacto va más allá del deporte. Natalia sueña con un club que forme personas integrales: futuros entrenadores, mecánicos, preparadores físicos y profesionales del sector deportivo. Incluso proyecta talleres certificados en alianza con entidades como el SENA y marcas especializadas, para brindar opciones laborales a jóvenes que no cuentan con recursos.
“Soy madre soltera, pero no me victimizo. Persisto, creo en mis sueños y motivo a otras mujeres a que salgan adelante. Este programa está hecho para mujeres que tienen un sueño y no saben cómo consolidarlo”, dice con convicción.
Ese es precisamente el enfoque de la estrategia liderada por la Secretaría de Mujer, Familia y Desarrollo Social. Así lo explica su titular, Litza Fernanda Roldán, al destacar el alcance del programa.
El apoyo de la Gobernación
“Así como Natalia, hemos impactado a más de 40 mujeres en Risaralda con incentivos que fortalecen su economía y la de sus familias. Más de 700 mujeres han sido beneficiadas con nuestra Escuela de Liderazgo y hoy seguimos acompañándolas para que sus emprendimientos sean sostenibles”.
Desde la Gobernación de Risaralda, bajo la dirección del gobernador Juan Diego Patiño Ochoa, estas acciones parten de una premisa clara… Cuando se impacta a una mujer, se impacta a toda una familia, y cuando se fortalece a las familias, se dinamiza la economía de los hogares y del territorio.
En el caso de Natalia, el impacto se multiplica en cada niño que aprende a montar bicicleta, en cada familia que encuentra un espacio seguro para sus hijos y en cada sueño que comienza a rodar sobre dos ruedas.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario