.jpg)
Foto: Politécnico Grancolombiano
A diferencia de otros departamentos, en el Eje la presencia de cultivos de coca es mínima y casi no hay municipios donde coincidan alta caficultura y alta extorsión.
Mientras en gran parte del país la extorsión avanza como una amenaza creciente, el Eje Cafetero se consolida como una de las regiones con menores niveles de este delito. Quindío, Risaralda y Caldas, tradicionalmente cafeteros, reportan cifras significativamente por debajo del promedio nacional, convirtiéndose en un ejemplo de resiliencia institucional y cohesión territorial frente a un fenómeno que afecta a miles de productores en Colombia.
Los datos provienen del estudio “Café, Conflicto y Extorsión: Un Análisis Cuantitativo en Municipios de Colombia”, elaborado por los docentes del Politécnico Grancolombiano Jaime Wilches, Karolina Baquero y Rodrigo Atehortúa. Al analizar 1.122 municipios, la investigación evidencia que mientras departamentos como Chocó, Guaviare, Antioquia, Meta, Cauca y Arauca registran tasas dramáticamente altas, el Eje Cafetero mantiene su incidencia en rangos bajos.
.jpg)
Foto: Politécnico Grancolombiano
El estudio destaca que, Caldas reportó una tasa aproximada de 8 casos por cada 100.000 habitantes, Risaralda alrededor de 10 y Quindío se ubica en el mismo rango, muy por debajo de los promedios nacionales y de los picos observados en departamentos como Chocó (88,1) o Guaviare (67,6). Esta tendencia sostenida demuestra que, a diferencia de otras zonas cafeteras del país, el Eje Cafetero ha logrado proteger su economía rural del avance de las redes extorsivas.
¿Qué factores protegen al Eje Cafetero del avance extorsivo?
La investigación atribuye esta diferencia a factores estructurales que han fortalecido al Eje Cafetero durante décadas: mayor cohesión institucional, presencia de autoridades más articuladas, un gremio cafetero sólido y dinámicas sociales que favorecen la organización y la denuncia. Estos elementos han permitido que, incluso frente al crecimiento del delito en otras regiones, los departamentos del Eje mantengan estabilidad.
Los mapas geoespaciales del estudio, que muestran la coincidencia entre área cafetera y niveles de extorsión, evidencian un patrón clave: el Eje Cafetero prácticamente no presenta municipios en la categoría de “alta extorsión y alta caficultura”, a diferencia de Antioquia, Cauca, Huila, Nariño o Tolima. Allí, la caficultura permanece operando sin ser capturada de manera sistemática por estructuras criminales.
Otro hallazgo importante del estudio es que, a diferencia de otros departamentos, en el Eje Cafetero la presencia de economías ilícitas (como la coca) tiene una incidencia mucho menor. En el análisis nacional, la presencia de cultivos de coca incrementa en 3,5 puntos la tasa de extorsión, pero este factor es marginal en Caldas, Quindío y Risaralda, lo que disminuye el riesgo general y el interés criminal sobre sus cadenas productivas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario