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| Foto archivo: Alcaldía de Dosquebradas |
El poderoso departamento de Caldas, que llegó a tener en su pasado glorioso hasta seis senadores, hoy sólo tiene una curul en esa alta corporación, a
través del actual representante Wilder Escobar, que logró colarse a última hora en la Alianza Por Colombia, integrada por los partidos Verde, En Marcha, Renaciente y Asi. Escobar enfrenta una investigación por el escándalo de corrupción en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y la cual hace curso en la Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia.Risaralda tendrá una sola representación política en el Senado, con la dirigente María Irma Noreña. Los medios hablan de otras dos curules: María Eugenia Londoño y Luis Carlos Rúa, pero la realidad es que la primera tiene como único propósito defender los intereses del poderoso sindicato de profesores Fecode, de la que es fiscal a nivel nacional, y su única relación con el departamento es que ejerce como profesora y vive en Santa Rosa de Cabal; y el segundo, es un fenómeno de redes sociales, donde su nombre nadie conocía (sólo se supo el día anterior a las elecciones), pero sí su personaje de “elefante blanco”, se sabe que nació en Pereira, que trabajó en la Alcaldía de Pereira y la Universidad Tecnológica y que sus propuestas están dirigidas en la lucha contra la corrupción.
Quindío nuevamente se quedó sin representación senatorial, lo que demuestra su minusvalía política, al punto que se ha convertido en el “coto de caza electoral” de todos los aspirantes a Senado, procedentes de diferentes regiones del país.
El departamento de Caldas obtuvo 390.704 votos válidos en las elecciones pasadas, de los cuales 322.891 votos se depositaron por líderes políticos foráneos.
En Risaralda se depositaron 388.509 votos válidos y de estos 207.717 votos se entregaron a otras aspiraciones por fuera del departamento.
En Quindío, los votos depositados para listas por Senado fueron 248.300, de los cuales 232.336 se dirigieron a candidatos de otras regiones del país.
Con esta realidad, es evidente que el poder político del eje cafetero frente al gobierno nacional es casi nulo. Y la experiencia ha demostrado que cuando se vota por candidatos que tienen poca o ninguna relación con el territorio, sólo vuelven a aparecer en época electoral.
Los dos senadores que tienen trabajo político en el territorio: Noreña y Escobar, tendrán una tarea titánica para encontrar espacio presupuestal para los proyectos de sus departamentos. Y los otros dos senadores con relacionamiento local: Londoño y Rúa, estarán defendiendo la agenda política de sus partidos y sus propios intereses programáticos.
No tener una fuerza senatorial sólida hace que un departamento pierda su competitividad y sea tenido en cuenta marginalmente en la inversión pública del Estado. Basta mirar al Quindío, cuyo nivel de desarrollo es precario y sus indicadores a nivel regional, comparados con Risaralda y Caldas, lo dejan en una condición de desventaja.
Lo otro, es que esos senadores que representan los intereses territoriales tengan la posibilidad de tener acceso al gobierno nacional. Porque si no es así, ocurrirá lo que pasa actualmente, donde los tres senadores del eje cafetero: Meregh, Gallo y Echeverry están en la oposición al presidente Petro y, por lo tanto, su gestión ha sido nula en favor de sus territorios.

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