Ingresar al megacolegio Hugo Ángel Jaramillo, en el sector de Málaga de la comuna del Café, era toda una odisea, ya que el puente de acceso en cada
temporada de lluvias ocasionaba inundaciones y generaba riesgo para los estudiantes. Hoy el camino lleno de barro quedó en el olvido. El alcalde Mauricio Salazar cumplió su promesa y con obras de mitigación del riesgo logró un paso seguro.Alejandro Manrique, estudiante de grado once, recuerda con claridad aquellos días de angustia por caer a la quebrada o llegar empantanado al salón. “Cuando llovía, como tenía tanta tierra, se armaban charcos y era muy difícil pasar. Uno se ensuciaba los tenis, la sudadera… era muy feo. Una vez se inundó literalmente todo el puente y me mojé los tenis por dentro, todo”, cuenta. Y durante más de una década que lleva en el colegio, Alejandro vio repetir la misma escena: zapatos empapados, estudiantes intentando esquivar el agua y el barro antes de entrar a clase.
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| Foto: Alcaldía de Pereira |
La historia no era distinta para el resto de la comunidad educativa. Frankie Arley Mera Viana, rector del colegio, explicó su experiencia diaria.
“El camino que vemos hoy no tenía asfalto, era un camino de herradura, estrecho. Más adelante había un puente donde cabía apenas un automóvil de bajo peso. Los docentes tenían que dejar sus carros antes del puente y caminar hasta el colegio, pero los más afectados eran los estudiantes, cuando las lluvias se intensificaban, el sector se convertía en un lodazal que hacía casi imposible cruzar”.
A veces el problema iba más allá de los zapatos embarrados. Un día el refrigerio escolar se cayó en el pantano y las ganas de almorzar se quedaron allí. Un recuerdo de muchos que ya, solo son vivencias pasadas.
Hoy el camino es diferente
El lugar donde antes había un camino estrecho y resbaloso ahora tiene una vía asfaltada, un puente vehicular ampliado y un puente peatonal que permite cruzar la quebrada con seguridad. También se construyeron obras de protección hidráulica para evitar que el cauce vuelva a afectar la estructura.
Marlon Manrique, ingeniero civil que apoyó el proceso desde el equipo de riesgo y geotecnia de la Secretaría de Infraestructura, explicó la intervención.
“Se realizaron obras para lograr la estabilidad del terreno, obras de protección en las orillas y estructuras que encauzan adecuadamente el flujo del agua. La intervención también permitió ampliar el paso vehicular y construir un puente peatonal seguro para los estudiantes”.
El rector mirando el nuevo acceso al colegio expresa su gratitud recalcando que “hoy gracias al Alcalde Mauricio Salazar, definitivamente todo está muy cambiado. Tenemos prácticamente una avenida, un camino peatonal, un puente vehicular y un puente peatonal que permiten que nuestros estudiantes ingresen con comodidad a la institución”.
En la memoria del colegio quedará el detalle que algunos estudiantes cuentan con orgullo: después de 15 años de espera, la obra llegó y en este rincón de la ciudad, frente al colegio, la ronda infantil parece haber encontrado finalmente su final feliz: el puente ya no está quebrado.


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