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| Foto: Gobernación de Risaralda |
En el resguardo Gitó Dokabú, la historia de Elisa Onogama evidencia cómo la labor docente trasciende las aulas y se convierte en una herramienta para preservar la identidad cultural.
En la Institución Educativa Dachi Dada Kera (Nuestra Planta Sagrada), ubicado en Kemberdé, resguardo Gitó Dokabú, la profesora Elisa Onogama Baniama transmite mucho más que conocimientos académicos. Desde hace cuatro años enseña arte y cultura a niños y jóvenes de la comunidad, llevando al aula la riqueza ancestral del pueblo embera.
Su historia representa perseverancia, liderazgo y vocación. Elisa, madre de nueve hijos y también partera de la comunidad, aprendió a leer y escribir siendo adulta, dedicando los sábados y domingos en las tardes a su formación académica. Luego de validar la primaria, culminó en 2020 su bachillerato técnico con especialidad agropecuaria en la misma institución educativa donde hoy ejerce como docente.
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| Foto: Gobernación de Risaralda |
Además de su labor pedagógica, acompaña procesos de formación y capacitación dirigidos a mujeres de la comunidad, promoviendo acciones para prevenir el maltrato y fortalecer el liderazgo femenino en el territorio.
“Pues primero nos sientas con los niños y luego nos sentamos y ellos ya les explican a los estudiantes, a las niñas, a los niños y ellos también muchos intereses de aprender artesanía de chaquiras, pues ellos como que trabaja muy alegre.”, expresó Elisa, al referirse al entusiasmo con el que los estudiantes participan en las actividades culturales y artísticas.
Desde la institución educativa resaltan que su trabajo ha sido fundamental para conservar y transmitir los saberes ancestrales a las nuevas generaciones.
“El trabajo que está haciendo la docente Elisa es de gran importancia porque es una mujer indígena que conoce y que tiene toda la riqueza cultural en su sangre, en su ser y que se la está transmitiendo a esta nueva generación”, señaló Ángela María Maya, rectora de la Institución Educativa Dachi Dada Kera.
La directiva destacó además que el modelo educativo de la institución integra la educación occidental con la educación propia indígena, permitiendo fortalecer procesos de enseñanza enfocados tanto en el aprendizaje académico como en la preservación de la lengua, las danzas, la música, los mitos y la artesanía de las comunidades embera.
“Ella le está enseñando a las niñas a tejer el vestido, les está enseñando la música, les está enseñando mitos, les está enseñando las danzas, toda esa riqueza de cosmovisión y de rituales y de cultura que tienen los pueblos indígenas embera”, agregó la rectora.
Historias como la de Elisa reflejan el impacto que tienen los docentes en el desarrollo social, cultural y educativo del departamento. En Risaralda, 2.240 maestros prestan actualmente sus servicios en las instituciones educativas de los 12 municipios no certificados, aportando diariamente a la formación integral de niños, niñas y jóvenes.
En el Día del Maestro, la Gobernación de Risaralda reconoce la dedicación, compromiso y vocación de quienes, desde diferentes territorios y contextos, contribuyen a construir una educación más incluyente, pertinente y transformadora para las nuevas generaciones.
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