viernes, 11 de septiembre de 2026

A un mes del terremoto, Dosquebradas encendió una luz por sus víctimas y por la reconstrucción

Foto: Alcaldía de Dosquebradas

Centenares de dosquebradenses se reunieron en la plazoleta del Centro Comercial El Progreso para encender una luz. La velatón, liderada por el alcalde Roberto Jiménez Naranjo, también fue un espacio para agradecer la solidaridad recibida.

El terremoto del pasado 10 de agosto cambió en pocos segundos la vida de miles de familias y obligó a Dosquebradas a entrar en una dinámica de atención permanente. Desde entonces, la ciudad ha tenido que enfrentar pérdidas humanas, viviendas destruidas, negocios afectados, familias desplazadas de sus hogares y una profunda huella emocional que todavía permanece. Treinta días después, la conmemoración ‘Enciende una Luz’ permitió detenerse por un momento, mirar lo vivido y reconocer que la recuperación apenas comienza.

La dimensión de lo ocurrido se refleja en 11 personas fallecidas, 230 heridas y cinco vidas rescatadas de los escombros gracias al trabajo de organismos de socorro y ciudadanos voluntarios. A ello se suman más de 17.000 reportes, más de 14.000 viviendas afectadas, 609 destruidas y 4.179 no habitables, además de miles de familias y personas que han sido censadas durante la atención de la emergencia. 

El impacto también llegó directamente a la economía local. 2.328 empresas fueron identificadas como afectadas, más de 8.200 empleos directos resultaron comprometidos y las pérdidas estimadas ascienden a $79.000 millones, una realidad que convirtió la recuperación empresarial en uno de los frentes determinantes para la estabilidad de cientos de hogares.

Foto: Alcaldía de Dosquebradas

Con ese panorama todavía presente, centenares de personas llegaron a la plazoleta del Centro Comercial El Progreso con velas y velones en sus manos. Cada luz representó una historia distinta: una persona que ya no está, una familia que perdió su vivienda, un comerciante que vio afectado el trabajo de años o alguien que, aun sin haberlo perdido todo, sigue intentando recuperar la tranquilidad después de aquel minuto y 39 segundos que marcó a la ciudad.

Claudia Acevedo, asistente a la velatón, aseguró que este espacio permitió acompañar desde la memoria a quienes han vivido las consecuencias más dolorosas del terremoto: “Me parece muy importante hacer este reconocimiento a las personas que hoy ya no están con nosotros. Es algo que toca el corazón de todos los dosquebradenses. A las familias que perdieron a sus seres queridos quiero decirles que tengan mucha fortaleza; vamos a salir adelante y vamos a superar estas dificultades”.

Sandra Cárdenas, profesional de la salud que también participó en el homenaje, encontró en la jornada un mensaje de futuro: ”Es un homenaje que puede llenar el alma y el corazón de quienes hoy están atravesando un momento tan difícil. Muchas familias están intentando renacer después de todo lo ocurrido y el mensaje es mirar hacia adelante, mantener la fe y recordar que, si somos resilientes, podemos volver a levantarnos”.

Ese mismo sentido fue recogido por el alcalde Roberto Jiménez Naranjo, quien aseguró que la noche no buscaba revivir el terremoto, sino reconocer la fuerza con la que Dosquebradas ha respondido durante este primer mes: “Hace un mes la tierra nos quiso arrodillar. Hoy, un mes después, estamos de pie, juntos, con una vela en la mano, diciéndole al mundo que Dosquebradas es más fuerte que cualquier terremoto”.

Para el alcalde Roberto Jiménez cada luz encendida representó tres razones que hoy unen a la ciudad: memoria, gratitud y reconstrucción. “Encendemos una luz por la memoria de las 11 personas que perdimos y por cada familia que sigue luchando. Encendemos otra por la gratitud a los bomberos, la Defensa Civil, la Policía, el Ejército, nuestros funcionarios, los voluntarios y todas las personas que desde distintos lugares nos tendieron la mano. Y encendemos una luz por la reconstrucción, porque esta vela que hoy tenemos en nuestras manos es la misma que debe iluminar la nueva Dosquebradas. Esta ciudad no se va a quedar entre los escombros; la vamos a levantar juntos, con obras seguras, dignas y pensando en el futuro”, expresó Jiménez Naranjo.

Ese mensaje encuentra respaldo en una respuesta institucional que comenzó desde los primeros minutos posteriores al sismo. La prioridad inicial fue salvar vidas, atender heridos, realizar evacuaciones y proteger a las familias que debieron abandonar sus viviendas. Con el paso de los días, la intervención se trasladó a los barrios y se amplió hacia la atención técnica, social, psicosocial y económica.

En territorio se han realizado más de 7.000 visitas, además de procesos de caracterización y censos que han permitido identificar necesidades y orientar las rutas de atención. Asimismo, se habilitaron tres alojamientos temporales, donde más de 185 personas han recibido alimentación, acompañamiento psicosocial, presencia institucional y seguimiento permanente. 

En paralelo, la atención al sector empresarial ha incluido visitas y procesos de caracterización, identificación de empleos afectados, inspecciones estructurales y certificación de establecimientos habilitados y no habilitados. También se han brindado orientaciones frente a pólizas y contratos de arrendamiento, información sobre trámites ante la Dian y atención del Sena desde Molivento.

La reactivación económica también empezó a abrir nuevas rutas. Estrategias como ‘Lo Tengo en Dosquebradas’ promueven la compra local y la visibilización de establecimientos activos, mientras se gestionan encadenamientos comerciales con Mercamás y D1 y se fortalecen acercamientos con MinComercio y Fontur, además de acciones de cooperación nacional e internacional. Así, la respuesta que comenzó enfocada en salvar vidas y contener la emergencia empieza a entrar en una etapa distinta, la de recuperar viviendas, empleos, empresas, instituciones educativas y condiciones de vida.

Al finalizar la velatón, las luces encendidas en la plazoleta de El Progreso dejaron una imagen que resumió el sentido de la jornada, una ciudad que recuerda a quienes perdió, agradece a quienes estuvieron en los momentos más difíciles y reconoce que todavía tiene un largo camino por recorrer.

Es de resaltar que, treinta días después del terremoto, Dosquebradas sigue atendiendo las consecuencias de la emergencia mientras empieza a concentrar esfuerzos en una tarea mayor, convertir las necesidades identificadas durante este primer mes en soluciones concretas para las familias. Por eso, la conmemoración no fue un punto. Fue una manera de marcar el paso entre lo vivido y lo que viene, honrar a quienes ya no están, acompañar a quienes siguen enfrentando las consecuencias del terremoto y comenzar a escribir, entre instituciones y ciudadanía, el capítulo de la reconstrucción.

La administración municipal viene solicitando a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres la reapertura de la plataforma del Registro Único de Damnificados, RUD, con el propósito de continuar incorporando a la población afectada que aún requiere completar este proceso.

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