Los mensajes que se cruzan entre la extrema derecha de los Estados Unidos y de Colombia, tienen que poner en alerta roja al nuevo gobierno.
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez*
La extrema derecha colombiana no duerme desde el triunfo de Gustavo Petro, hace y hará hasta lo impensable por no dejarlo gobernar y volver al mar de privilegios en el que han navegado por 200 años, sin importar los daños colaterales.
