domingo, 4 de enero de 2026

Dimensiones - Reencontranos

 Por Uriel Escobar Barrios, M.D.

En una sociedad marcada por la inmediatez y el constante ajetreo, la temática del reencontrarnos se vuelve esencial. Desde la perspectiva de la psiquiatría social, es vital reflexionar sobre cómo ciertos hábitos y actitudes pueden deshumanizarnos, llevando a una vida en la que predominan la cosificación y la superficialidad. 

Este proceso es sutil, pero devastador: vivir para complacer a otros, la competitividad exacerbada y la dependencia de la tecnología son factores que contribuyen a desconectarnos de nuestra esencia. Hoy en día, muchos individuos sienten la presión de cumplir expectativas ajenas a costa de su bienestar. 

Esta necesidad de complacer no solo se manifiesta en entornos laborales, donde la competencia por sobresalir puede ser aplastante, sino también en relaciones interpersonales. Nos enseñan a medir nuestro valor en función de logros externos, dejando de lado el autoconocimiento y la autenticidad. Esta cosificación nos transforma en meros instrumentos, donde el placer de los otros se convierte

Las redes sociales, por ejemplo, pueden convertirse en un campo de batalla donde la apariencia y el número de “me gusta” dictan nuestra autoestima. Esta constante búsqueda de validación externa nos aleja de nuestra interioridad, desconectándonos de lo que realmente somos. Ante este panorama, la propuesta es clara: necesitamos regresar a lo fundamental. Este regreso implica dedicar momentos a la reflexión y a la interiorización. Hacer una pausa en la maraña del ruido externo y encontrar un espacio para nosotros mismos. En estos momentos de quietud, es posible reconectar con nuestra esencia. 

La interiorización permite descubrir que no estamos solos; somos parte de un todo. Esta realización puede ser liberadora y transformadora. La serenidad que se alcanza en estos momentos de introspección va más allá del bienestar personal. La paz y la armonía que cultivamos en nuestro interior se proyectan en nuestras interacciones con los demás. Una persona que se ha reencontrado consigo misma tiende a ser más compasiva, más fraterna y amorosa. Este cambio no solo beneficia al individuo; impacta positivamente en su entorno social, creando un círculo virtuoso donde el amor y la empatía son contagiosos.

Desde la perspectiva de las neurociencias y las ciencias de la mente, el acto de reencontrarnos con nosotros mismos tiene fundamentos sólidos. Estudios han demostrado que la meditación y la atención plena pueden generar cambios significativos en el cerebro, aumentando la capacidad de regulación emocional y mejorando el bienestar general. 

Este acto de volver a conectarnos con nosotros mismos es, sin duda, una de las mayores contribuciones que podemos hacer a la humanidad. En un mundo que a menudo olvida el valor del ser, reencontrarnos es un acto de resistencia y una celebración de la vida en su forma más pura. www.urielescobar.com.co

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