Por Uriel Escobar Barrios, M.D.
En los últimos años ha ganado visibilidad en redes sociales un término que para muchos resulta desconcertante: therian, derivado de therianthropy. Aunque parece un fenómeno nuevo, en realidad hunde sus raíces simbólicas en mitos ancestrales donde humanos y animales compartían identidades híbridas.
Hoy, impulsado por plataformas como TikTok, Tumblr y Discord, el concepto se ha hecho visible entre adolescentes y adultos jóvenes, especialmente de la Generación Z y Alpha. Es importante diferenciar desde el inicio qué significa ser therian. No es lo mismo que pertenecer al fandom de los “furries”, que es un hobby relacionado con personajes antropomórficos. Tampoco equivale, en la mayoría de los casos, a un trastorno psiquiátrico grave.
Un therian es una persona que se identifica de forma interna, espiritual o psicológica como un animal no humano —lo que denominan su “theriotipo”—, aunque reconoce plenamente que posee un cuerpo biológicamente humano. Desde la Psiquiatría, lo primero que evaluamos es el juicio de realidad.
A diferencia de la llamada licantropía clínica —un trastorno extremadamente raro en el que la persona presenta un delirio y cree estar transformándose físicamente en un animal—, el therian promedio conserva la conciencia de su condición humana. No pierde contacto con la realidad ni sostiene una creencia delirante.
Investigaciones como las de la Dra. Elizabeth Fein han señalado que las identidades que emergen en internet pueden funcionar como espacios para explorar y procesar el sentido del yo, especialmente en etapas de desarrollo cuando la identidad aún se está consolidando. En la adolescencia, el cerebro atraviesa profundos cambios en áreas relacionadas con la autoimagen, la regulación emocional y la pertenencia social.
No es extraño que surjan formas simbólicas de expresar esa búsqueda. ¿Cómo debemos abordar este fenómeno? Desde una perspectiva clínica, la pregunta central no es “¿es esto normal o anormal?”, sino “¿genera sufrimiento o deterioro funcional?”. Si la persona mantiene sus responsabilidades académicas o laborales, cuida su higiene y conserva relaciones sociales saludables, la identidad Therian puede entenderse como un mecanismo simbólico de afrontamiento.
Si usted tiene un familiar o conocido que se identifica como therian, la ayuda no consiste en “corregir” su identidad. Escuchar sin burla ni juicio reduce el aislamiento y la ansiedad. Validar no significa afirmar literalmente que sea un animal, sino reconocer que su experiencia subjetiva es real para él o ella.
Cuando existe angustia significativa —por ejemplo, depresión o ansiedad asociada a la disforia de especie—, el acompañamiento psicológico puede facilitar una integración saludable entre su identidad simbólica y su vida cotidiana.
En un mundo digital que amplifica identidades diversas, el desafío no es patologizar automáticamente lo diferente; el reto es distinguir con rigor cuándo estamos ante una expresión simbólica del desarrollo humano y cuándo existe un trastorno que requiere intervención. La Psiquiatría, más que juzgar, está llamada a comprender. www.urielescobar.com.co
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