viernes, 11 de septiembre de 2026

Gobernador articula con 16 universidades la reconstrucción de Risaralda tras el terremoto

Foto: Gobernación de Risaralda

Juan Diego Patiño Ochoa trazó una ruta de tres meses para que las 16 universidades que manifestaron su disposición a colaborar aporten capacidad técnica a los diagnósticos, estructuren proyectos y ayuden a organizar la reconstrucción.

El gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño Ochoa, puso a las universidades del departamento en primera línea de la reconstrucción que enfrenta Risaralda después del terremoto del pasado 10 de agosto. La propuesta busca convertir el conocimiento académico y técnico en estudios, diseños y proyectos capaces de movilizar recursos para atender las necesidades de los municipios afectados.

La ruta de trabajo contempla tres frentes: fortalecer los diagnósticos de la infraestructura afectada, acompañar a los municipios en la estructuración técnica de las intervenciones y consolidar ante el Puesto de Mando Unificado (PMU) los avances que ya adelantan las instituciones de educación superior.

16 universidades ya manifestaron su disposición a participar en este proceso.

“Si no tenemos proyectos, no hay nada”, afirmó Patiño Ochoa.

Tres tareas para las universidades

El primer frente será fortalecer los diagnósticos de las edificaciones mediante estudios patológicos y estructurales que permitan determinar qué debe repararse, reforzarse, reconstruirse o reemplazarse.

Las universidades también podrán acompañar a los municipios en la elaboración de estudios, diseños y presupuestos, especialmente en aquellos territorios donde las administraciones locales no cuentan con suficiente capacidad técnica para desarrollar estas labores.

El tercer componente será consolidar ante el PMU departamental el trabajo que ya realizan las instituciones de educación superior.

La información permitirá identificar qué universidad interviene, en qué municipio o sector, qué estudios están disponibles, qué procesos están en marcha y qué necesidades continúan pendientes. El objetivo es ordenar la intervención y evitar que varias entidades terminen trabajando sobre una misma necesidad mientras otras permanecen sin atención.

De los diagnósticos a la cooperación internacional

La estrategia también apunta a preparar al departamento para aprovechar las oportunidades de cooperación internacional que puedan abrirse durante la reconstrucción.

Distintas embajadas ya han preguntado qué pueden apoyar en la recuperación de Risaralda. Para responder a esas posibilidades, se requiere tener identificadas las necesidades y contar con estudios, diseños, presupuestos y alcances definidos.

En ese escenario, las universidades pueden aportar su capacidad técnica para formular iniciativas y acompañar su gestión ante organismos de cooperación, además de buscar otras fuentes de financiación nacionales y privadas.

La apuesta es que cada necesidad pueda transformarse en una propuesta concreta, técnicamente sustentada y lista para ser presentada ante potenciales financiadores.

Las cifras que dimensionan la reconstrucción

El terremoto afectó a 73.087 familias en los 14 municipios de Risaralda, dejó 5.535 viviendas destruidas y 63.609 averiadas, además de 111 personas fallecidas, 588 heridas y 77 desaparecidas. En la atención de la emergencia fueron rescatadas 274 personas.

La infraestructura también sufrió daños en 44 centros de salud, 291 sedes educativas, 157 vías y puentes, 37 acueductos, 46 centros comunitarios y un aeropuerto.

En los 12 municipios no certificados existen 510 sedes educativas urbanas y rurales, con 42.778 estudiantes matriculados. De ellas, 113 cuentan con concepto favorable de habitabilidad para el retorno a la presencialidad.

El balance evidencia la magnitud de una reconstrucción que requiere diagnósticos precisos, proyectos técnicamente estructurados y una coordinación efectiva para priorizar las intervenciones.

Evitar que los esfuerzos se dupliquen

Otro de los frentes planteados es la articulación de las diferentes entidades y fuentes de recursos que participan en la recuperación.

Patiño Ochoa ha llevado esta propuesta al Gobierno Nacional, al director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), Carlos Andrés Ríos Puerta, y al gerente general del Fondo Milagro, Jaime Andrés Uribe Tamayo.

El planteamiento parte de una preocupación concreta: evitar que varias entidades atiendan la misma necesidad mientras otras quedan sin respuesta.

“Si una necesidad la tramita el Fondo Milagro, la tramito yo como gobernador, la tramita el alcalde y adicionalmente la tramita un privado, estamos duplicando esfuerzos”, señaló.

Por eso, el PMU departamental se plantea como el espacio para consolidar la información y articular a las alcaldías, la Gobernación, el Gobierno Nacional, las universidades, los gremios y el sector privado.

Una reconstrucción que ya cambió de etapa

Durante las primeras semanas, la prioridad estuvo en atender la emergencia con alimentos, agua, ropa, cobijas, kits de aseo y otros elementos básicos.

Ahora, el departamento enfrenta una etapa distinta: viviendas destruidas o averiadas, infraestructura pública afectada y familias que perdieron sus fuentes de ingreso.

A esto se suma el impacto sobre las finanzas territoriales. Según Patiño Ochoa, los ingresos del departamento cayeron alrededor de 40 por ciento después del terremoto. Por eso, la reactivación económica también hace parte de la reconstrucción.

“Lo que estábamos pensando hay que repensarlo”

El terremoto también abrió una discusión de largo plazo sobre el futuro de Risaralda. Patiño Ochoa planteó revisar la Prospectiva Risaralda 2050 para incorporar la nueva realidad territorial después del sismo.

“Lo que estábamos pensando hay que repensarlo”, sostuvo.

Para el gobernador, las universidades deben tener un papel que vaya más allá de diagnosticar los daños. Su propuesta es que el conocimiento académico se convierta en estudios, diseños y proyectos técnicamente estructurados, capaces de gestionar recursos nacionales e internacionales y de orientar las decisiones que marcarán el futuro del departamento.

“Tenemos que aprovechar este momento para hacer las cosas bien. No podemos reconstruir simplemente para volver a lo que teníamos; tenemos que pensar cómo queremos que sea Risaralda hacia adelante”, planteó Patiño Ochoa.

El mandatario insistió en que el siguiente paso debe ser concreto: pasar de las necesidades a los proyectos, de los proyectos a los recursos y de los recursos a las obras.

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